Indefensión aprendida y su importancia en la intervención psicológica

Decía Edward Thorndike, autor pionero en el área de la psicología del aprendizaje, que las conductas que proporcionan consecuencias satisfactorias tienden a repetirse, mientras que las que proporcionan consecuencias insatisfactorias tienden a desaparecer. Esta afirmación es conocida como la Ley del efecto y nos habla de cómo las contingencias del ambiente pueden modificar la conducta de personas o animales.

Pero ¿qué pasa cuando no podemos hacer nada para cambiar o evitar esas consecuencias poco satisfactorias? ¿qué pasa cuando tenemos la impresión de que no hay relación entre lo que hacemos y lo que recibimos? ¿cuándo tenemos la sensación de que no podemos controlar lo que nos sucede?

Se sabe que la exposición repetida a situaciones adversas de las que no podemos escapar provoca un estado psicológico conocido como “indefensión aprendida”. Este fenómeno, que podemos observar en el día a día, ha sido también comprobado mediante investigación en laboratorio, y no es algo precisamente nuevo.

En los años 60, los investigadores Seligman y Maier pusieron a prueba un modelo de desarrollo de indefensión aprendida en perros. Sometieron a tres grupos de perros a tres condiciones experimentales.

  • El primer grupo recibía calambres que podía interrumpir presionando un panel.
  • El segundo grupo, recibía estos mismos calambres sin posibilidad de interrumpirlos.
  • El tercer grupo se encontraba en el mismo ambiente, pero sin recibir los calambres.

Lo que observaron los autores fue que, en una fase posterior, cuando trataron de enseñar a estos mismos perros a escapar de los calambres saltando una barrera, no todos tenían la misma capacidad de aprendizaje. Tanto el primer como el tercer grupo pudieron aprender la técnica sin dificultades, mientras que el segundo grupo, el que había estado expuesto a los calambres inevitables, apenas intentaba escapar de la descarga y no parecía ser capaz de aprender el sistema para ello. Los autores concluyeron que el segundo grupo había perdido la capacidad de aprender a evitar los calambres (Seligman & Maier, 1967).

Si nos centramos en el caso de las personas, ¿Qué síntomas se derivan del estado de indefensión aprendida? Los síntomas son de 3 tipos principalmente. A nivel motivacional, la persona anticipa que no va a recibir una consecuencia positiva por sus acciones y se reduce la motivación por responder. A nivel cognitivo, al considerar que el éxito es imposible, la persona comete más errores y necesita más tiempo para resolver las tareas. Y, por último, a nivel emocional, se produce un aumento de la ansiedad, la frustración y el miedo y, a la larga, se favorecen los síntomas depresivos (De Vicente, Francisco, 2010).

El modelo de la indefensión aprendida es uno de los más utilizado para explicar la depresión (Song & Vilares, 2021). En el caso de los adolescentes, existe bibliografía que indica que la relación entre la depresión y la ideación suicida podría estar afectada por la indefensión aprendida. La falta de certeza en el control, definida como una deficiencia en cuanto a previsibilidad, certeza y control de la propia vida, podría ser un factor importante en el vínculo entre la depresión y la ideación suicida (Ye et al., 2024).

Pero no solo es importante para la comprensión y tratamiento de la depresión. La indefensión aprendida puede afectar a muchos otros problemas del ámbito de la salud. Por ejemplo, se ha comprobado experimentalmente en niños y adolescentes con enfermedad reumática juvenil que, experimentar contingencia entre sus acciones y el resultado mejora su percepción de control sobre su capacidad funcional (Hommel et al., 2006).

También se ha estudiado cómo los niveles de indefensión aprendida previos pueden afectar al tratamiento de personas con dependencia a sustancias (Thornton et al., 2003). Los autores encontraron que en los pacientes con mayor indefensión aprendida funcionaba mejor el tratamiento comportamental altamente estructurado mientras que, en aquellos con menor indefensión aprendida, era más apropiado el tratamiento bajamente estructurado.

Estos resultados nos ayudan a comprender la importancia de detectar y trabajar con los síntomas de indefensión aprendida, tanto para la prevención de problemas de salud psicológica como para poder adaptar las intervenciones en función de las características de cada paciente.

Cuando tratamos de aplicar una intervención para la mejora del bienestar y la salud, siempre que esta intervención implique un abordaje activo por parte del paciente, serán relevante evaluar sus expectativas sobre su capacidad de control y de éxito. Estas expectativas pueden afectar a su forma de seguir las recomendaciones del profesional de la salud y, por tanto, al resultado final del tratamiento.

Beatriz Navarro Bravo.
Profesora del Departamento de Psicología, Facultad de Medicina de Albacete.
Psicóloga colegiada CM01789

BIBLIOGRAFÍA

De Vicente, Francisco. (2010). Psicología del aprendizaje. Editorial Sintesis.

Hommel, K. A., Chaney, J. M., Wagner, J. L., & Jarvis, J. N. (2006). Learned helplessness in children and adolescents with juvenile rheumatic disease. Journal of Psychosomatic Research, 60(1), 73-81. https://doi.org/10.1016/j.jpsychores.2005.07.001

Seligman, M. E., & Maier, S. F. (1967). Failure to escape traumatic shock. Journal of Experimental Psychology, 74(1), 1-9. https://doi.org/10.1037/h0024514

Song, X., & Vilares, I. (2021). Assessing the relationship between the human learned helplessness depression model and anhedonia. PLOS ONE, 16(3), e0249056. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0249056

Thornton, C. C., Patkar, A. A., Murray, H. W., Mannelli, P., Gottheil, E., Vergare, M. J., & Weinstein, S. P. (2003). High- and low-structure treatments for substance dependence: Role of learned helplessness. The American Journal of Drug and Alcohol Abuse, 29(3), 567-584. https://doi.org/10.1081/ada-120023459

Ye, Y., Li, Y., Wu, X., & Zhou, X. (2024). Longitudinal Associations Between Depression, Suicidal Ideation, and Lack of Certainty in Control among Adolescents: Disaggregation of Within-Person and Between-Person Effects. The Journal of Adolescent Health: Official Publication of the Society for Adolescent Medicine, 75(2), 288-297. https://doi.org/10.1016/j.jadohealth.2024.03.008

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